jueves, enero 14, 2010

Masacre de la razón

No hay que mentir tanto, señor García. Es lo menos que puede respondérsele, con su propia máxima, después de sus increíbles palabras del domingo señalando que había un plan paramilitar en Bagua para asesinar policías. Como si el plan no hubiera sido el suyo, que escogió el lugar donde debía desalojarse con toda la fuerza disponible a los indígenas que llevaban dos meses ocupando diversos puntos de las carreteras de la selva; el que le ordenó a Cabanillas que cambiara al general Uribe, que había dialogado demasiado con las comunidades, por un relevo de Lima que no tuviera ninguna empatía con los que iban a ser reprimidos; que aprobó un plan de ataque que incluía la acción desde el aire, la ocupación de la altura de la Curva del Diablo, y el despliegue del máximo de fuerzas por la carretera cuando empezaba el día, para sembrar el terror y la dispersión entre los nativos.

Fue usted señor García al que no le importó que hubieran policías retenidos por la fuerza en la Estación 6 de Petroperú, cuando se lanzaba al ataque, como tampoco tomó en cuenta a los guardias rehenes de Sendero Luminoso cuando ordenó bombardear El Frontón. De quién fue la consigna de matar que usted menciona. ¿De los indígenas?, o ¿del que ordenó atacar con fusiles a los que sólo contaban con lanzas y flechas, pero que no las habían usado hasta que fueron atacados? Una cosa es que el presidente, la ministra, el alto mando de la Policía, diseñaran pésimamente la intervención y que los atacantes fueran reducidos por el número en varios puntos, en medio del caos armado por las bombas y los disparos, y que esto derivara en actos de venganza injustificables, por la creencia de que los estaban matando a todos, y otra muy distinta declarar que lo que pasó estaba planificado.

Veamos las cifras: 24 policías muertos y 10 civiles; pero 20 policías murieron estando retenidos y sólo cuatro en el enfrentamiento, mientras que los civiles cayeron en las acciones. Asimismo, en cuanto a heridos: se reportaron 35 policías y 200 civiles, de los cuales 82 eran por herida de bala. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar que no es cierto que no se usaron armas para el desalojo; en segundo lugar que sobre el terreno del enfrentamiento prevaleció la superioridad de fuego de la Policía, como es lógico; en tercer lugar, que el mayor número de policías caídos no se debe a que los atacantes fueron los nativos, sino a que estos lograron desarmar a los efectivos en dos puntos claves y luego se desbordaron en violencia.

Se suponía que la Comisión Especial iba a intentar explicar este brote en un contexto histórico cultural y de errores políticos. Pero García ha zanjado: aquí no hay más que asesinos nativos, seudoizquierdistas que quieren adueñarse de la memoria y el gobierno pobrecito que manda policías a desalojar que terminan asesinados. Esa es la interpretación García, del hombre de los Penales y Bagua, a la que el nuevo “Panorama” de Cayetana Aljovín (la vendedora de Paita y Collique) le prestó tribuna. Un notable inicio. No cabe duda.

13.01.10
www.rwiener.blogspot.com

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